Llegamos con esta quinta y última entrega de nuestra serie sobre auditoría de ciberseguridad para pymes a una cuestión menos técnica pero igual de decisiva: el cumplimiento normativo. Tras analizar vulnerabilidades, configuraciones, puestos de trabajo y planes de respaldo, es el momento de verificar que todo está alineado con las leyes y regulaciones vigentes.
Ignorar este paso no solo puede derivar en una cosa: problemas administrativos y legales… o peor, en sanciones económicas. Eso sin hablar del daño irreparable a la reputación de tu negocio, en el caso de tener que “parar los motores” de tu pyme por un incumplimiento de este tipo. No merece la pena; si has llegado hasta aquí, verás que no es para tanto…
¿Qué significa cumplir con la normativa?
El INCIBE nos lo explica aquí muy clarito. Con una auditoría de cumplimiento de ciberseguridad lo que se pretende es garantizar que la pyme respete la legislación vigente, como el famoso RGPD, y que cumpla con las normativas sectoriales específicas. No se trata únicamente de evitar multas: es, ante todo, una protección activa de los derechos y libertades de tus datos y los de tus clientes, socios, etc.
También es una forma de generar confianza. Pensemos en el caso de una gestoría (un sector en el que, por cierto, ya es obligatorio) que maneja datos personales y financieros. Si no cumple los requisitos legales de protección de datos, una brecha de seguridad podría derivar en investigaciones regulatorias y pérdida de clientes.
Por el contrario, una auditoría de ciberseguridad que verifica estos aspectos:
- información sobre uso,
- obtención de consentimiento,
- permiso de ejercicio de derechos y
- notificación en caso de violación de seguridad…
…se anticipa a los problemas y demuestra a reguladores, clientes y colaboradores que la pyme actúa con responsabilidad.

Pasos para alcanzar el cumplimiento normativo
Sea una auditoría de seguridad en la nube o en sistemas propios, el primer paso es realizar un inventario de datos y sistemas críticos; en nuestra gestoría ficticia, identificar qué información personal se almacena, dónde se guarda y quién tiene acceso.
Después se documenta la implementación de las medidas de seguridad (políticas de acceso, cifrado de información, registros de actividad, etc.). En este caso no por la ciberprotección que ofrecen, sino porque sirven como evidencia ante auditorías externas o requerimientos legales.
Finalmente, es fundamental revisar periódicamente el cumplimiento. En el caso de la gestoría, realizar simulacros de incidentes y actualizar sus políticas de acuerdo con los cambios normativos le permitiría mantenerse siempre preparada, reduciendo así tanto riesgos legales como pérdidas reputacionales.
En CISO GUARDIAN te ayudamos…
…para que el cumplimiento normativo deje de ser un reto y se convierta en una ventaja competitiva para tu pyme.
