El 60 % de las pymes que sufren un ciberataque cierran en seis meses; podríamos mencionar decenas de datos estadísticos tan alarmantes como este, relacionados más o menos directamente con la falta de concienciación que cunde en las pequeñas y medianas empresas acerca de los riesgos que corren en términos de ciberseguridad.
Las consecuencias que puede sufrir nuestro proyecto empresarial cuando recibe un ataque de ransomware son muchas y diversas. Conocerlaspuede ser una buena manera de aumentar esa concienciación acerca de la necesidad de tomar medidas de ciberprotección (y de evitar las malas prácticas); por la cuenta que nos trae…
Vamos a intentar darte un un panorama general del impacto negativo que puede generar un ataque de ransomware. Vamos a agrupar las consecuencias en cuatro grandes bloques:
Consecuencias operativas
Imagínate que sufres una pérdida irreparable de datos críticos, sea porque no tenías copias de seguridad o estas se han visto afectadas. Lo primero es la paralización de las operaciones de negocio. Esto puede durar días y hasta semanas, con los problemas de continuidad en las actividades que puedes imaginar. En especial, si eres una pyme.
Consecuencias económicas
Por un lado, el más directo (y aparte del coste de la interrupción de actividades), estaría el rescate en sí. En datos de Hiscox de 2023, el 66 % de las pymes pagan y ese pago ronda los 10.000 €. Súmale los gastos de recuperación (mitigación de daños, implementación de medidas de seguridad adicionales…).

Consecuencias reputacionales
Ya estás viendo que estas consecuencias se interrelacionan entre sí en un círculo vicioso en el que también entra la reputación de la empresa. Lógicamente, la pérdida de clientes es otro de esos resultados indeseables de un ciberataque; por no poder cumplir con los compromisos, pero también por la fama de “organización débil en ciberseguridad” que nos va a acompañar…
Consecuencias legales
Podríamos entrar a detallar todos los aspectos regulatorios que intervienen en un ataque de ransomware (incumplimiento de LOPDGDD/RGPD, obligatoriedad de notificación a AEPD, incumplimiento de LSSICE, incumplimiento de LGDCU); aparte están los posibles incumplimientos de contratos comerciales. De ahí derivan las necesidades de reparación y las posibles consecuencias judiciales (incluso penales) en caso de negligencia.
El ciberriesgo no compensa
Como ves, no merece la pena «ciberarriesgar”; consulta con expertos en ciberseguridad para empresas y evita problemas. La actividad económica digital requiere protección digital.
