Una auditoría de ciberseguridad no solo trata de evaluar vulnerabilidades técnicas, sino también de analizar en profundidad cómo está configurada tu infraestructura y qué políticas internas rigen su uso. En el caso de las pymes, con recursos limitados y la estrategia de ciberseguridad con frecuencia bastante descuidada, esta revisión cobra especial relevancia.
¿Está tu firewall bien configurado? ¿Se aplican actualizaciones con regularidad? ¿Los empleados saben qué hacer ante una amenaza? Estas preguntas forman parte de la segunda fase clave de una auditoría, tan decisiva como puede ser la detección de fallos técnicos en la fase 1 (análisis de vulnerabilidades).
Revisión de configuraciones: cada ajuste cuenta
Incluso si tenemos un software actualizado y un buen mapeado de sistemas, una mala configuración puede dejar la puerta abierta a un ataque. Por eso, la auditoría analiza cómo están configurados los distintos componentes de la red: desde routers y firewalls hasta servidores y estaciones de trabajo. ¿Están activos servicios que no se utilizan? ¿Se han cambiado las contraseñas por defecto?
Los errores más comunes suelen ser fruto de la prisa o el desconocimiento. Por ejemplo, un acceso remoto habilitado sin protección adecuada, o puertos abiertos que nadie recuerda haber activado. También es habitual encontrar sistemas que no aplican parches de seguridad automáticamente, lo que genera brechas evitables.
En esta fase, los auditores utilizamos herramientas específicas para inspeccionar las configuraciones y las comparamos con los procedimientos y buenas prácticas del sector. Esto no solo permite detectar debilidades actuales, sino también prever riesgos futuros derivados de configuraciones inadecuadas o inconsistentes. La revisión técnica aquí ha de ser minuciosa y proactiva.

Revisión de políticas: lo que no se documenta, no se protege
La tecnología es solo una parte de la ecuación. Muchas veces, los fallos en ciberseguridad se deben a la ausencia de políticas claras. La auditoría evalúa si la empresa cuenta con normas documentadas sobre el uso de dispositivos, contraseñas, copias de seguridad, y respuesta ante incidentes. ¿Quién tiene acceso a qué? ¿Cómo se gestiona ese acceso?
En las pymes, no es raro que no haya un análisis de riesgos de seguridad cibernética sistemático; dicho de otra forma, que estas políticas existan solo de forma implícita o se apliquen de manera desigual. Esta revisión detecta esas lagunas, ayudando a establecer marcos básicos que fortalezcan la seguridad sin complicar el día a día.
Además, se revisa si las políticas están alineadas con las prácticas reales. Tener un documento que dice que se hace backup semanal no sirve si nadie lo cumple. La auditoría busca cerrar esa brecha entre teoría y práctica, para que la ciberseguridad deje de depender exclusivamente de la buena voluntad.
