Cada día es más evidente que la ciberseguridad ya no es un lujo ni un aspecto secundario en la gestión empresarial. El reciente ciberataque a El Corte Inglés, que comprometió datos personales de clientes debido a la brecha de seguridad de un proveedor externo, nos recuerda que ninguna organización, grande o pequeña, está exenta de riesgos.
Aunque los grandes comercios tienen más recursos para gestionar estas crisis, las pymes son especialmente vulnerables. Este incidente debe servir de aviso para navegantes: una protección deficiente puede traducirse en daños económicos, pérdida de confianza y posibles sanciones legales. La prevención es la mejor estrategia para evitar que una amenaza digital se convierta en una crisis de proporciones insuperables.
Qué sucedió en el ataque contra El Corte Inglés
El 3 de marzo de 2025 El Corte Inglés anunciaba que un proveedor externo había sido víctima de un ciberataque, comprometiendo información personal de algunos de sus clientes. Entre los datos filtrados, nombres, datos de contacto y números de tarjetas de compra exclusivas de los grandes almacenes. Aunque aseguró que la filtración no permitía realizar transacciones fraudulentas, el riesgo de intentos de estafa sigue latente.
Tras detectar el incidente, El Corte Inglés implementaría medidas de seguridad adicionales y notificaría a las autoridades competentes. También advirtió a sus clientes sobre el riesgo de intentos de phishing (suplantación de identidad) y enfatizó que nunca solicitaría credenciales de acceso ni información financiera por correo electrónico o teléfono.
Este ataque evidencia cómo la cadena de suministro puede ser un eslabón débil en la seguridad de cualquier empresa. Incluso si una organización tiene medidas robustas de protección, la vulnerabilidad de un socio comercial puede representar una puerta de entrada para los ciberdelincuentes.

Consecuencias para clientes (y para empresas colaboradoras)
Para los clientes afectados, el riesgo más significativo es el de fraude y phishing. Se ha recomendado activamente por parte de la OCU que los clientes y usuarios afectados refuercen sus medidas de seguridad y permanezcan alerta ante comunicaciones sospechosas.
Pero las empresas también deben permanecer alerta. En el ecosistema digital, la interconexión entre socios (almacenamiento de datos, procesamiento de pagos, intercambio de informaciones, etc.) hace imprescindible evaluar los riesgos de seguridad de sus proveedores. Un ataque indirecto, como el ocurrido con El Corte Inglés, puede traducirse en problemas que para las empresas pequeñas pueden ser muy grandes.
Para prevenir, las pymes deben adoptar estrategias de seguridad proactivas: realizar auditorías de ciberseguridad periódicas, evaluar la solidez de sus proveedores y capacitar a sus empleados en ciberseguridad. La protección de los datos no es solo una responsabilidad legal, sino también un factor clave para la confianza y sostenibilidad del negocio.
