Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) suelen ser blanco de ciberataques debido a sistemas de seguridad obsoletos o configuraciones deficientes. En un artículo anterior hablamos sobre la importancia de las auditorías de ciberseguridad. Hoy nos centraremos en una de sus áreas clave: la detección de vulnerabilidades, también conocida como mapeado de sistemas TI.
Identificar nuestros puntos débiles antes de que sean explotados por ciberdelincuentes es el primer paso para una correcta gestión de riesgos cibernéticos en cualquier negocio; de otra forma, la organización podría ser víctima de ataques que comprometan información sensible, provoquen pérdidas económicas y dañen su reputación. ¿En qué consiste este proceso y cómo se realiza en una empresa?
¿En qué consiste la detección de vulnerabilidades?
Imaginemos una gestoría o una asesoría (ahora que se les exige este tipo de ciberauditorías) que maneja datos sensibles de clientes (información fiscal, contratos, datos personales, etc.). Esta empresa confía en sistemas informáticos para almacenar y gestionar estos datos, pero no ha realizado una revisión de seguridad en años. Sin saberlo, su software presenta brechas de seguridad que podrían ser explotadas por ciberdelincuentes.
La detección de vulnerabilidades implica analizar la infraestructura TI en busca de debilidades. Se revisan servidores, redes, aplicaciones y dispositivos conectados, identificando posibles fallos antes de que sean aprovechados por atacantes. Este proceso se realiza mediante herramientas automatizadas y pruebas manuales que simulan intentos de intrusión.
El objetivo es obtener un mapa detallado del estado de la ciberseguridad de la empresa y evaluar sus debilidades para, en fases posteriores, corregir los problemas detectados antes de que se conviertan en una amenaza real. Sin este paso, una PYME como nuestra gestoría podría estar operando con riesgos latentes sin siquiera saberlo.

Pasos clave para detectar vulnerabilidades
El primer paso consiste en un escaneo de la infraestructura tecnológica. Mediante herramientas especializadas podemos identificar puntos débiles en servidores, redes y dispositivos conectados. En el caso de la gestoría que usamos como ejemplo, podríamos detectar contraseñas débiles, configuraciones erróneas (¿demasiadas carpetas compartidas?) o el ContaPlus sin actualizar…
Luego llevamos a cabo pruebas de penetración (pen testing), en las que los expertos simulan ataques reales para evaluar la efectividad de las defensas. Así, la empresa puede comprender la dificultad (o facilidad) con la que un ataque podría acceder a sus datos y de qué forma concreta podría ocurrir.
Finalmente, se elabora un informe con los resultados y con las recomendaciones esenciales de seguridad. En este documento la gestoría de nuestro ejemplo recibiría pautas claras sobre cómo solucionar las vulnerabilidades y reforzar su protección digital. Actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre la continuidad del negocio o una crisis de seguridad.
